domingo, 29 de junio de 2014

BIENVENIDO TITIRITERO.

Por: Héctor Cardozo Lucena




     Había mucho revuelo allá arriba. Desde temprano se conoció la noticia: venia el muñequero.  Los angelitos agitaban  emocionados sus alas y disfrutaban anticipadamente la alegría que les iba a proporcionar el famoso visitante. Estaban aburridos de perseguir y espantar diablitos. Ya no era tan divertido amarrarles la cola puntiaguda ni tomarlos de los cachos para jugar a la bicicleta.

     Unos angelitos negros, los mismos de Andrés Eloy, fueron los encargados de difundir la noticia:
 - ¡Viene el titiritero ¡- Ya partió – Gritaban exaltados.
Correteando de un lado para otro, tratando de que todos se enteraran. Al poco rato ya  lo sabían los ángeles  guardianes, los viejos, los jóvenes y sin duda los más alegres eran los pequeños. No recordaban la ultima vez que presenciaron una función de títeres y ahora venia directo y sin escalas uno de los mejores. Hacia tiempo que no se notaba tanto relajo en el cielo. La última vez fue cuando llegó Juan Pablo II con su eterna sonrisa haciendo chistes  en diferentes idiomas.


-¿Es cierto que pronto llegará el muñequero?- vociferó San Pedro, molesto por ser de los últimos en enterarse de tan importante acontecimiento-Esta falla estaba ocurriendo con frecuencia y debía tomar medidas urgentes con el Departamento de Registros- Un angelito filipino, asustado con el vozarrón del barbudo respondió:
- ¡Si, si, esta confirmado ¡- ¿Usted cree que se pueda quedar?-
-Claro que se va a quedar. Fue siempre un buen hombre, se entregó por completo a los niños, además de un excelente padre, leal amigo y llevó por el mundo su  alegría y esperanza  - Voy a hablar con el Jefe para asegurar su permanencia entre nosotros.- Nos esperan días muy felices chinito- Le dijo con picardía poniendo su mano en la aureola del muchachito.

 



   Los santos, santas, beatos y hasta el siempre serio José Gregorio Hernández, no podían ocultar su emoción. Pero no había nada preparado para recibirlo. Con la disciplina de amor impuesta  por el Jefe, comenzaron los arreglos para la primera función. Una nube grande y cuadrada seria la tarima, unos querubines colocaron tramoyas y cortinas azules para completar el escenario, pequeñas nubes redondas se dispusieron como asientos esponjosos .Estaba garantizada la comodidad del público asistente a la eterna función. Las luces no eran problema, permanentemente es de día en el paraíso y se dispone de un avanzado sistema de sonido que permite a Dios comunicarse con el cielo y la tierra al mismo tiempo.

     Todos hicieron su parte y a la hora acordada se oyó el golpe metálico  de la aldaba contra la inmensa puerta que anunciaba la llegada del titiritero. Ahí estaba la menuda figura  con su impecable traje blanco y los pocos muñecos que había podido recoger. No eran los mejores,  pero no importaba,  tendría tiempo suficiente para fabricar más y enseñaría a  cada santo, querubín y ángel a hacer uno. San Pedro personalmente lo recibió:
- Bienvenido tocayo, lo estábamos esperando- Al cruzar el portón millones de aplausos acompañaron sus pasos. El Jefe dirigiéndose a los de acá abajo dijo:
- No se pongan tristes, ustedes se alegraron con él por  mucho tiempo. Ahora nos toca a nosotros.-
- Pasa, Pedro este es tu nuevo escenario, saca tus muñecos y que comience la función.-


-Pido disculpas a los escritores de oficio por haberme atrevido a invadir su campo pero el afecto hacia mi amigo Pedro Quintero, bien vale la osadía-HCL


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